Nota técnica
Mildiu en lechuga: las tres señales para detectarlo a tiempo
Por Ing. Agr. Nicolás Scandolo · 06/08/2026
El mildiu de la lechuga (Bremia lactucae) es la enfermedad que más plantas nos descarta en la zona hortícola de Córdoba, y casi siempre por lo mismo: la detectamos tarde. Cuando el manchón amarillo ya se ve desde el camino, el hongo lleva por lo menos siete días trabajando adentro del lote y la esporulación se repartió con el primer viento de la mañana.
La condición predisponente es siempre la misma: hoja mojada durante varias horas y temperaturas frescas, entre 10 y 18 °C. Cualquier combinación de riego por aspersión tardío, rocío persistente o niebla de madrugada arma el ambiente perfecto. Por eso, después de dos noches con rocío pesado, el monitoreo del día siguiente no se negocia.
Las tres señales, en orden de aparición
- Manchas aceitosas en la cara superior, limitadas por las nervaduras. Se ven a contraluz, levantando la hoja: todavía no amarillean.
- Polvillo blanco grisáceo en el envés, justo debajo de esa mancha. Es la esporulación, y aparece con las hojas todavía húmedas; a media mañana ya cuesta encontrarlo.
- Amarilleo y necrosis del sector, con hojas basales que se pudren al cerrarse la planta. Acá el daño ya es comercial.
Cómo recorrer
Entrá al lote antes de las 9 de la mañana, con las hojas todavía mojadas, y hacé un recorrido en zigzag revisando el envés de las hojas basales en al menos 20 plantas por sector. Prestá atención especial a los bordes con menos ventilación, a las cabeceras y a los sectores donde el riego se solapa: ahí siempre empieza.
Registrá el número de plantas con síntoma sobre las revisadas, no la impresión general. Ese número, anotado semana a semana, es lo que te va a permitir decidir con criterio y no por susto. Y si vas a intervenir, revisá siempre el marbete: el producto tiene que estar habilitado para lechuga y hay que respetar el tiempo de carencia, que en hoja verde es lo primero que mira una auditoría.